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María vista por ortodoxos, protestantes y católicos



ROMA, 15 mayo 2003 (ZENIT.org).- Si bien la Virgen María deja de ser motivo de confrontación entre cristianos, la relación con ella difiere: si los ortodoxos ven a la «Theotokos» (Madre de Dios) en toda oración o icono, los protestantes no se dirigen a ella para rezarle.

Estas diferencias se evidenciaron este miércoles en una mesa redonda sobre «María en las Iglesias», organizada por al Cátedra «Mujer y Cristianismo» de la Pontificia Facultad Marianum en Roma.

 

ORTODOXOS

Vladimir Zelinski, miembro de la Iglesia Ortodoxa Rusa y profesor de la Universidad de Florencia, se refirió a María como «el único ser que está entre lo creado y lo no creado» y dijo que para los ortodoxos rusos «toda oración a Dios es también una oración a María».

Para la Ortodoxia, expuso, «María es omnipresente en la oración, la liturgia, la iconografía y sobretodo en la Eucaristía: está siempre al lado de su hijo».
 


CATÓLICOS.-

Giancarlo Bruni, docente de teología ecuménica en la Facultad Pontificia «Marianum», explicó que las manifestaciones en su relación de los católicos con María varía según la geografía y las sensibilidades.

Si bien reconoció que en el pasado se habían dado excesos, hoy, apuntó, «asistimos a una mariología de la normalidad: se acoge María dentro de la experiencia judeocristiana que comprende la llamada del Alto».

Para el representante del catolicismo, «María es el lugar en el cual el Padre, por medio del Hijo, único mediador, continua a consolar y dar gracia».

 

PROTESTANTES.-

Por otra parte, el pastor protestante Fulvio Ferrario recordó que en el protestantismo «María es importante siempre que ayude a entender mejor el carácter central de Jesucristo, único mediador».

El profesor de la Facultad Valdesa de Teología (protestante) recordó que «los padres de la Reforma, de Lutero a Zwingli, escribieron muchas páginas sobre la Virgen María, siempre en contexto cristológico, es decir, siempre que el discurso de María tuviera algún significado relacionado con Jesucristo».

«En la Reforma aceptamos la virginidad de María en el nacimiento de Cristo y consideramos que los llamados “hermanos de Jesús” son sus primos», apuntó.

«Se reza el Santo Rosario con María, como María, pero no se reza a María», aclaró Ferrario, subrayando que en los reformados no existen mediadores entre Dios y la humanidad, sólo Jesucristo.
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Cettina Militello, directora de la cátedra «Mujer y Cristianismo», enmarcó el acto en la necesidad de «dar más espacio a María en el marco de la cátedra dedicada a ahondar en la relación mujer y cristianismo».  

Un cordial saludo

Lic. José María Baamonde

Fundación S.P.E.S..

 

El Papa pide a católicos y judíos que trabajen juntos por la paz
Avanza decididamente el diálogo con el Congreso Mundial Judío

CIUDAD DEL VATICANO, 22 mayo 2003 (ZENIT.org).- Juan Pablo II invitó este jueves a judíos y católicos a trabajar juntos a favor de la paz y la justicia en un mundo amenazado por la violencia.

Este fue el mensaje que dejó el Santo Padre al recibir cordialmente a quince representantes del Congreso Mundial Judío (http://www.wjc.org.il) y del Comité Internacional Judío para Consultas Interreligiosas.

La visita, según confesó, testimonia las buenas relaciones entre católicos y judíos surgidas tras el Concilio Vaticano II.

«A pesar de que el mundo actual está marcado a menudo por la violencia, la represión y la explotación, estas realidades no representan la última palabra sobre nuestro destino humano», aseguró el Santo Padre en su discurso.

«Dios promete un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra --añadió--. Sabemos que Dios enjugará todas las lágrimas y que ya no habrá más llanto y dolor. Judíos y cristianos creemos que nuestras vidas son un viaje hacia el pleno cumplimiento de las promesas de Dios».

«A la luz del rico patrimonio religioso común que compartimos, consideramos el presente como un desafío y una oportunidad para cooperar juntos en la paz y la justicia en nuestro mundo», subrayó.

El Santo Padre indicó que «la defensa de la dignidad de todos los seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios compromete a todos los creyentes. Esta cooperación práctica entre cristianos y judíos requiere valentía y visión, así como confianza en que es Dios quien inspira nuestros esfuerzos».

Por último, el Papa alentó a estas organizaciones judías a continuar con su «compromiso para ofrecer ayuda a los niños que sufren en Argentina», que en estos momentos afrontan en particular las consecuencias de la grave crisis económica que atraviesa el país.

Al salir de la audiencia representantes judíos afirmaron que el encuentro del Papa ha servido para promover el diálogo, incluso en cuestiones como la de la polémica surgida en el pasado en torno al papel del Papa Pío XII durante la segunda guerra mundial.

Tras la audiencia, Israel Singer, presidente del Congreso Mundial Judío dijo que afrontaron las cuestiones de la apertura del Archivos Secreto vaticano.

«No diría normalmente esto, pero estuvimos de acuerdo con todo», ha afirmado en declaraciones a la agencia Reuters.

Los líderes judíos dijeron antes de la audiencia que ahora aprecian mejor la complejidad de la apertura de los archivos vaticanos, y que no quieren bloquear el progreso del diálogo interreligioso, que ha avanzado de manera decisiva en los últimos cuarenta años.

Desde el pasado 15 de febrero, se puso a disposición de los investigadores la correspondencia con las Nunciaturas de la Santa Sede en Munich y en Berlín contenida en los archivos de la Sección de las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado del Vaticano y en el Archivo Vaticano durante los años del pontificado de Pío XI (de 1922 a 1939).

Son documentos que han despertado un gran interés pues permiten documentar la labor de Eugenio Pacelli, primero nuncio apostólico en Alemania y después secretario de Estado. En 1939, sería elegido Papa con el nombre de Pío XII.

Los primeros descubrimientos de los historiadores que han comenzado a examinar este material están permitiendo descubrir aspectos desconocidos sobre la ayuda que Pacelli ofreció a los judíos así como las instrucciones que dio para advertir al gobierno nacionalsocialista de que no persiguiera a los judíos.

A partir del 1 de enero de 2005 la Santa Sede abrirá la sección de sus archivos relativos a las relaciones entre la Santa Sede y Alemania durante el pontificado de Pío XI (1922-1939).
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