Nuevo Santo Rosario por Juan Pablo II

La Señal de la Cruz.- (1Cor. 1, 23) (Mt. 16, 21; Mt. 17, 22). (Fil. 2, 8) No es digno de mi quien no toma su cruz y me sigue. Amo la Cruz, pues es señal de los Cristianos.

 

 

Padre Nuestro.- Lc 11, 1-13

Ave María.-

Lc 1, 28-31 Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor esta contigo

Lc 1 39-56 Bendita Tu eres entre todas las Mujeres y Bendito es el Fruto de tu Vientre….

Mt 18,18 Todo lo que aten.. La Oración de la Iglesia que reconoce a María como Madre de Jesús. Jesús es Dios, por lo tanto María es la Madre de Dios indiscutiblemente desde los mismisimos origenes de la Iglesia y prclama: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la Hora ….

 

Doxología: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Mt 28,16-20 El Poder de consagrar en en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Misterios de gozo

(Lunes y Sábados) 20. El primer ciclo, el de los «misterios gozosos», se caracteriza efectivamente por

1.- Primer Misterio.-  el gozo que produce el acontecimiento de la encarnación. (Lc 1,26-28) Esto es evidente desde la anunciación, cuando el saludo de Gabriel a la Virgen de Nazaret se une a la invitación a la alegría mesiánica: «Alégrate, María». A este anuncio apunta toda la historia de la salvación, es más, en cierto modo, la

 

historia misma del mundo. En efecto, si el designio del Padre es de recapitular en Cristo todas las cosas (cf. Ef 1, 10), el don divino con el que el Padre se acerca a María para hacerla Madre de su Hijo alcanza a todo el universo. A su vez, toda la humanidad está como implicada en el fiat con el que Ella responde prontamente a la voluntad de Dios.

2.- Segundo Misterio.- El regocijo se percibe en la escena del encuentro con Isabel, dónde la voz misma de María y la presencia de Cristo en su seno hacen «saltar de alegría» a Juan (cf. Lc 1, 44) (Lc 1,39-45).

3.- Tercer Misterio.- Repleta de gozo es la escena de Belén, donde el nacimiento del divino Niño, el Salvador del mundo, es cantado por los ángeles y anunciado a los pastores como «una gran alegría» (Lc 2, 10).(Lc 2,1-20)

Pero ya los dos últimos misterios, aun conservando el sabor de la alegría, anticipan indicios del drama. En efecto,

4.- Cuarto Misterio.- la presentación en el templo, a la vez que expresa la dicha de la consagración y extasía al viejo Simeón, contiene también la profecía de que el Niño será «señal de contradicción» para Israel y de que una espada traspasará el alma de la Madre (cf. Lc 2, 34-35). (Lc 2,22-38)

5.- Quinto Misterio.- Gozoso y dramático al mismo tiempo es también el episodio de Jesús de 12 años en el templo. Aparece con su sabiduría divina mientras escucha y pregunta, y ejerciendo sustancialmente el papel de quien 'enseña'. La revelación de su misterio de Hijo, dedicado enteramente a las cosas del Padre, anuncia aquella radicalidad evangélica que, ante las exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta los más profundos lazos de afecto humano. José y María mismos, sobresaltados y angustiados, «no comprendieron» sus palabras (Lc 2,41-50).

 

De este modo, meditar los misterios «gozosos» significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es ante todo evangelion, 'buena noticia', que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo.

Misterios de luz

(Jueves) 21. Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la vida pública de Jesús, la contemplación nos lleva a los misterios que se pueden llamar de manera especial «misterios de luz». En realidad, todo el misterio de Cristo es luz. Él es «la luz del mundo» (Jn 8, 12). Pero esta dimensión se manifiesta sobre todo en los años de la vida pública, cuando anuncia el evangelio del Reino. Deseando indicar a la comunidad cristiana cinco momentos significativos –misterios «luminosos»– de esta fase de la vida de Cristo, pienso que se pueden señalar: 1. su Bautismo en el Jordán; 2. su autorrevelación en las bodas de Caná; 3. su anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión; 4. su Transfiguración; 5. institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.

Cada uno de estos misterios revela el Reino ya presente en la persona misma de Jesús. Misterio de luz es ante todo

 

1.- Primer Misterio de la Luz.- el Bautismo en el Jordán. En él, mientras Cristo, como inocente que se hace 'pecado' por nosotros (cf. 2 Co 5, 21), entra en el agua del río, el cielo se abre y la voz del Padre lo proclama Hijo predilecto (cf. Mt 3, 17 par.), y el Espíritu desciende sobre Él para investirlo de la misión que le espera.

2—Segundo Misterio de la Luz.- Misterio de luz es el comienzo de los signos en Caná (cf. Jn 2, 1-12), cuando Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazón de los discípulos a la fe gracias a la intervención de María, la primera creyente.

3.- Tercer Misterio de la Luz.- Misterio de luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión (cf. Mc 1, 15), perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe (cf. Mc 2. 3-13; Lc 47-48), iniciando así el ministerio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia.

4.- Cuarto Misterio de la Luz.- Misterio de luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo « escuchen » (cf. Lc 9, 35 par.) y se dispongan a vivir con Él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo.

 

 

5.- Quinto Misterio de la Luz.- Misterio de luz es, por fin, la institución de la Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad « hasta el extremo » (Jn13, 1) y por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio.

Excepto en el de Caná, en estos misterios la presencia de María queda en el trasfondo. Los Evangelios apenas insinúan su eventual presencia en algún que otro momento de la predicación de Jesús (cf. Mc 3, 31-35; Jn 2, 12) y nada dicen sobre su presencia en el Cenáculo en el momento de la institución de la Eucaristía. Pero, de algún modo, el cometido que desempeña en Caná acompaña toda la misión de Cristo. La revelación, que en el Bautismo en el Jordán proviene directamente del Padre y ha resonado en el Bautista, aparece también en labios de María en Caná y se convierte en su gran invitación materna dirigida a la Iglesia de todos los tiempos: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). Es una exhortación que introduce muy bien las palabras y signos de Cristo durante su vida pública, siendo como el telón de fondo mariano de todos los «misterios de luz».

Misterios de dolor

(Martes y Viernes) 22. Los Evangelios dan gran relieve a los misterios del dolor de Cristo. La piedad cristiana, especialmente en la Cuaresma, con la práctica del Via Crucis, se ha detenido siempre sobre cada uno de los momentos de la Pasión, intuyendo que ellos son el culmen de la revelación del amor y la fuente de nuestra salvación. El Rosario escoge algunos momentos de la Pasión, invitando al orante a fijar en ellos la mirada de su corazón y a revivirlos.

1.- Primer Misterio de Dolor.- (Mt 26-46)El itinerario meditativo se abre con Getsemaní, donde Cristo vive un momento particularmente angustioso frente a la voluntad del Padre, contra la cual la debilidad de la carne se sentiría

 

inclinada a rebelarse. Allí, Cristo se pone en lugar de todas las tentaciones de la humanidad y

frente a todos los pecados de los hombres, para decirle al Padre: «no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22, 42 par.). Este «sí» suyo cambia el «no» de los progenitores en el Edén. Y cuánto le costaría esta adhesión a la voluntad del Padre se muestra en los misterios siguientes, en los que,

2.- Segundo Misterio de Dolor de la con la flagelación, (Mc 15,1-16) En este oprobio no sólo se revela el amor de Dios, sino el sentido mismo del hombre

3.- Tercer Misterio de Dolor de la coronación de espinas,  (Mt 27,31) Ecce homo: quien quiera conocer al hombre, ha de saber descubrir su sentido, su raíz y su cumplimiento en Cristo

4.- Cuarto Misterio de Dolor de la subida al Calvario (Mc15,20-22) y, Dios que se humilla por amor «hasta la muerte y muerte de cruz» (Flp 2, 8). se ve sumido en la mayor ignominia: Ecce homo! 

5.- Quinto Misterio de Dolor de  la muerte en cruz, Y la herencia de la Madre de Dios al discípulo que fue fiel a Cristo hasta más alla de la Cruz. (Lc 23,33-46) Los misterios de dolor llevan el creyente a revivir la muerte de Jesús poniéndose al pie de la cruz junto a María, para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza regeneradora.

 

Misterios de gloria

(Sábado y Domingo)

1.- Primer Misterio de Gloria.-  (Mt 28, 1-10) 23. «La contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el Resucitado!».29  El Rosario ha expresado siempre esta convicción de fe, invitando al creyente a superar la oscuridad de la Pasión para fijarse en la gloria de Cristo en su Resurrección y en su Ascensión.

Contemplando al Resucitado, el cristiano descubre de nuevo las razones de la propia fe

(cf. 1 Co 15, 14), y revive la alegría no solamente de aquellos a los que Cristo se manifestó –los Apóstoles, la Magdalena, los discípulos de Emaús–, sino también el gozo de María, que experimentó de modo intenso la nueva vida del Hijo glorificado.

 

2.- Segundo Misterio.- A esta gloria, que con la Ascensión pone a Cristo a la derecha del Padre, (Lc 24,44-53) sería elevada Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo privilegio, el destino reservado a todos los justos con la resurrección de la carne. Al fin, coronada de gloria –como aparece en el último misterio glorioso–,

3.- Tercer Misterio de Gloria.- (Hch 2,1-4) En el centro de este itinerario de gloria del Hijo y de la Madre, el Rosario considera, en el tercer misterio glorioso, Pentecostés, que muestra el rostro de la Iglesia como una familia reunida con María, avivada por la efusión

 

impetuosa del Espíritu y dispuesta para la misión evangelizadora.

4.- Cuarto Misterio La Asunción de María.- (Ap 12,1-6) sería elevada Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo privilegio, el destino reservado a todos los justos con la resurrección de la carne. Al fin, coronada de gloria –como aparece en el último misterio glorioso–,

5.- Quinto Misterio.- María resplandece como Reina de los Ángeles y los Santos, (Salm. 45,(44)) anticipación y culmen de la condición escatológica del Iglesia. 

La contemplación del Misterio de Pentecostés,  éste, como de los otros misterios gloriosos, ha de llevar a los creyentes a tomar conciencia cada vez más viva de su nueva vida en Cristo, en el seno de la Iglesia; una vida cuyo gran 'icono' es la escena de Pentecostés. De este modo, los misterios gloriosos alimentan en los creyentes la esperanza en la meta escatológica, hacia la cual se encaminan como miembros del Pueblo de Dios peregrino en la historia. Esto les impulsará necesariamente a dar un testimonio valiente de aquel «gozoso anuncio» que da sentido a toda su vida. 

 

Con María, en la Oración del Santo Rosario, contemplamos en la Sagrada Escritura a Jesús para ser otros Cristos, para alcanzar la Santidad.

 

Como hemos visto El Santo Rosario es la Oración de la Biblia y junto con María Miramos a Jesucristo para ser Santos

 

La más grande y hermosa de las Oraciones, en que ningún ser humano la inventó, pues nos las dio Dios en la Biblia.

 

El Creyente que rechaza la Oración de la Iglesia del Santo Rosario, Rechaza la Sagrada Escritura, Rechaza al mismo CRISTO, y el que rechaza a Cristo rechaza a DIOS.